Transformación digital e IA para mejorar cómo trabaja tu empresa
Analizamos tus procesos, conectamos tus herramientas e implantamos soluciones de automatización, datos e inteligencia artificial. Formamos a tu equipo y acompañamos la puesta en marcha para que las mejoras entren en el trabajo diario. No necesitas tener la solución definida para empezar.
Situaciones en las que tiene sentido
- La empresa ha crecido y los procesos siguen en hojas de cálculo, correos y tareas manuales.
- Hay varios programas, pero la información no pasa bien de uno a otro.
- Preparar un informe obliga a reunir y revisar datos cada semana.
- Se quiere usar IA, pero no está claro qué merece la pena ni cómo meterlo en una tarea real.
- Se han comprado herramientas que el equipo usa poco.
- Hace falta alguien que ejecute las mejoras, no solo que las nombre.
Hablo con gerencia, operaciones, administración, responsables de área y, si existe, con el equipo de IT o el proveedor informático que ya tenéis. El trabajo puede hacerse con ellos, no en contra.
Siete líneas, un solo servicio
No hace falta elegir el nombre técnico antes de hablar. Estas son las líneas. Las que ya tienen página propia siguen ahí, con su detalle.
Consultoría y diagnóstico
Mapa de procesos y herramientas, problemas detectados y un plan ordenado por utilidad, coste y dificultad.
Automatización de procesos
Flujos implantados, controles, documentación y una forma de tratar las excepciones.
Implantación de IA
Asistentes, búsqueda en documentos o apoyo a un proceso, con prueba y revisión humana cuando corresponda.
Integración y desarrollo a medida
Integraciones, aplicaciones internas y conexiones entre fuentes de datos.
Datos, indicadores y cuadros de mando
Indicadores definidos, datos preparados, paneles e informes.
Formación práctica
Sesiones por perfil, ejercicios con su trabajo, materiales y un seguimiento corto.
Acompañamiento continuo
Revisión periódica, prioridades y actuaciones con una dedicación acordada. No es disponibilidad ilimitada.
Cómo se trabaja
Cómo se ve el trabajo, sin ponerle nombre
En un comercio que compra a muchos proveedores, cada mañana alguien abría catálogo por catálogo para ver qué se había agotado, qué era nuevo y qué había cambiado de precio. El trabajo útil fue una vista diaria: filtrar por hoy, por proveedor y por tipo de cambio, y reconocer el código del proveedor en la referencia de la tienda. El primer día solo se guarda una foto del catálogo. A partir del siguiente, se ven los cambios.
En otra empresa, que trabaja por campañas, las facturas de proveedor llegan cada una en su Excel. Alguien comprobaba a mano si las unidades coincidían con el pedido y a qué temporada pertenecían. Ese mismo dato, ya ordenado, sirve después para facturar al cliente. No hizo falta cambiar el programa de gestión: hizo falta leer esos archivos y dejar clara la línea que no cuadra.
No publico nombres ni porcentajes. Si en la conversación hace falta un caso con nombre, se cuenta entonces.
Tres formas de empezar
El primer contacto sirve para entender el contexto y ver si encaja. Después se delimita el trabajo. Una respuesta inicial puede salir en 48 horas. Un diagnóstico de la empresa no: depende de poder hablar con las personas y ver procesos y datos.
Diagnóstico y plan
Cuando hace falta aclarar necesidades, prioridades y alcance antes de construir.
Proyecto de implantación
Cuando ya hay un objetivo que se puede acotar, presupuestar y ejecutar.
Colaboración continuada
Cuando hay trabajo recurrente de implantación, formación y evolución. Se acuerda dedicación, prioridades, tiempos de respuesta y qué trabajos entran.
Cómo se entra en el día a día
No empieza por una presentación. Empieza por sentarse con quien hace el trabajo: quién prepara el informe, quién abre el catálogo del proveedor, quién persigue la factura que no cuadra.
A partir de ahí se implanta algo que el equipo pueda usar en la misma mañana en la que hoy lo hace a mano. Y se sigue las primeras semanas, cuando aparece el caso que no salió en la reunión.
Consultoría, desarrollo y formación van juntos. Por separado se quedan en un documento o en una herramienta que nadie abre.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta?
No hay precios publicados. En el primer contacto se ve el encaje y después se delimita el alcance. Sin ese alcance, un precio sería un número vacío.
¿Hay que tirar las herramientas que ya tenemos?
No. El primer paso es ver qué usáis y qué se puede conectar o configurar. El desarrollo a medida entra cuando eso no llega.
¿El trabajo es presencial?
Se puede trabajar en la empresa en Alicante y Elche, y en remoto con el resto. Las reuniones tienen un objetivo y un siguiente paso. No hay presentaciones para rellenar la agenda.
¿La formación es un curso?
No. Son sesiones con el trabajo real de cada perfil: qué botón usar, qué excepción mirar y qué hacer cuando algo falla. No es una plataforma de cursos.
¿El acompañamiento mensual es estar siempre disponible?
No. Se acuerda cuánta dedicación hay, qué prioridades entran, en qué plazo se responde y qué queda fuera.
Cuéntame qué no está funcionando
WhatsApp, correo o el formulario. Con eso basta para ver si tiene sentido seguir.